La mayor parte de las ocasiones, nunca nos cuestionamos sobre cómo se crean ciertos instrumentos que utilizamos en nuestra vida cotidiana. La luz es uno de ellos, sobre el cual dependemos 100 por ciento tanto en ámbitos laborales hasta en la comida que ingerimos. La visita a este museo me ayudó a comprender ciertos efectos que ocurren día a día. Uno de ellos es que un rayo se puede descomponer en muchos colores, lo cual explica el por qué los diferentes colores del arcoíris cuando llueve y le da un rayo de luz. Un aspecto importante a considerar son las platicas sobre materiales e instrumentos que se encuentran dentro de la exposición del museo, quedando más clara la idea e información brindada por el museo.
La vista muchas veces se ve distraída o manipulada por efectos de luz, y el museo no se iba a quedar atrás sin mostrar algo de ello. Imágenes que se encuentran en movimiento, ilusiones ópticas, fotografías en 3d entre muchas otras cosas. El museo me pareció muy completo en cuanto a la cantidad de material propuesto, y la oscuridad que ofrece el ex-templo de San Pablo (ubicación actual del museo) ayuda a la mejor visualización de los efectos visuales.
¿Qué le falta?
Existe mucho material didáctico en el museo, pero desgraciadamente la mayoría de la gente (me incluyo) no los utiliza de manera correcta, dado que no hay empleados del museo que te soporten en el uso del material didáctico. Quizás, podrían colocar un pequeño video en las actividades más complejas donde se explique la forma de utilizar dicho material.
En el exterior del museo, se encuentra un horno solar y una estufa solar, mostrando un tipo de energía alternativa, sin embargo, no hay información que te explique quién lo creó o la manera en que se utiliza, por lo cual para mi punto de vista personal solo sería un adorno al museo, y no un material de apoyo.
